«¡Aquí nadie cree en Dios! ¡Cállate o te rompo!» —gritó el recluso, empujándolo—. Pero lo que el hombre respondió dejó toda la prisión en un silencio inquietante… 😱😱😱
El agresor todavía tenía el pecho inflado, como si la rabia fuera un chaleco antibalas. Pero la calma de Thomas […]






























