«¡No me corrijas! ¡Eres solo el conserje!» —gritó el director—. Pero el hombre levantó la vista, y el colegio entero quedó envuelto en un silencio incómodo.
El silencio en el auditorio no era solo miedo: era vergüenza colectiva. Vergüenza de haber pasado años caminando sobre cables […]






























